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Cómo maquillarse

Para las mujeres, maquillarse es una de las cosas que más disfrutan, porque más que ponerse productos en el rostro, significa un arte que tiene su técnica para que los resultados sean lo más óptimos posibles. Aunque hay especialistas en maquillaje, lo cierto es que con mucha práctica y disposición, es una actividad que puede realizarse en casa.

Generalmente, antes de maquillarse hay que tomar en cuenta el tipo del evento al que se irá (cumpleaños, cena, fiesta de gala, paseo, cine) y si será en espacios abiertos o cerrados, pues las temperaturas son importantes para saber elegir cuáles productos usar.

Una vez definida la información anterior, ya se puede iniciar el proceso de maquillaje. Primero, es importantísimo lavar bien el rostro, a fin de eliminar cualquier impureza que haya quedado. Existen muchos productos para limpiar profundamente como geles, exfoliantes y desmaquillantes especiales, dependiendo del tipo de piel.

El siguiente paso es aplicar alguna crema para brindarle a la piel la hidratación necesaria. No solo debe abarcar el rostro, sino también el cuello, una de las partes más olvidadas a la hora de ponerse maquillaje.

Una vez que el rostro está limpio e hidratado, se debe aplicar la base, fundamental para darle a la piel una apariencia natural y sin lucir sobrecargada. Este producto debe ser del mismo tono o al menos similar al de la dermis y que además, cubra perfectamente toda la superficie de la cara y cuello.

Con ayuda de una brocha de cerdas suaves, se comienza a distribuir la base (que puede ser en polvo o en crema, si es en esta última presentación, lo ideal es colocarla con la punta de los dedos). Poco a poco, se extiende en cada parte del rostro y cuello, sin dejar espacios. Lo normal es que no se vean diferencias.

El mejor aliado

Una vez cumplido el paso de la base, se continúa con el principal aliado del maquillaje: el corrector. Es perfecto para quitar la apariencia cansada que dan las odiadas ojeras. El ideal es el que tenga un tono beige, pues se adapta a todo tipo de piel. Se debe aplicar en las zonas deseadas con una pequeña brocha, pero dando golpecitos con los dedos para difuminar.

Luego, se continúa con el uso de un sellador de maquillaje, el cual, contribuirá a darle mayor naturalidad al rostro. Debe ser polvos traslúcidos que se colocan en la quijada, nariz y frente, la llamada zona T. Son perfectos para quienes tienen la piel altamente grasa, pues es esa área la que siempre se muestra brillante y aceitosa.

El polvo traslúcido se echa con una brocha gorda, constatando que se distribuya lo mejor posible. Siempre hay que ir chequeando en el espejo cómo va quedando el maquillaje, para poder hacer las rectificaciones apropiadas.

Lo siguiente que hay que hacer es maquillar los ojos, que es la zona que mayor trabajo requiere. Algunas mujeres aplican antes en los párpados productos para fijar por más tiempo la sombra, pero eso depende de cada quien. Se elige el color deseado y se coloca en el párpado superior, desde el lagrimal hacia afuera. Ésta última, debe difuminarse con ayuda de los dedos.

Donde está el hueso del párpado, se debe aplicar una sombra de tono oscuro, para darle mayor intensidad a los ojos. Los tonos claros son ideales para el lagrimal y muy cerca de las cejas. Se crea un gran contraste de claroscuro.

Ojos de impacto

Una vez aplicada la sombra, se procede a colocar delineador, preferiblemente color negro, pues permite darle mayor definición a la forma de los ojos. Se coloca comenzando desde el lagrimal hacia afuera, donde se puede hacer la línea más gruesa.

Para la parte de debajo de los ojos, se sugiere el uso de un lápiz de ojo en lugar de un delineador líquido, que sí se puede colocar en la parte superior. Se procede con el rímel o máscara de pestañas. Se aplica desde abajo hacia arriba, realizando movimientos de lado y lado para que cada pelo quede extendido. Si se quieren eliminar los grumos, con un peine se puede hacer.

La siguiente parte del rostro que hay que maquillar son las mejillas. Se recomienda utilizar un color suave, que haga contraste con el tono de la piel como el rosa, terracota o melocotón. Se debe aplicar con una brocha suave, comenzando desde el centro de las mejillas hacia las sienes, subiendo. Tiene que quedar lo más natural posible, así que los excesos pueden quitarse con polvo traslúcido.

Por último, se coloca el labial, cuyo color dependerá de la ocasión del maquillaje. Así, si es de noche, lo ideal es la gama de rojos, pero si se quiere algo más suave, se debe optar por los rosas, nude o lip gloss, una especie de brillo.

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