Diferencias reales entre Windows 10 y Windows 11 en 2026

«Puede que sigas aferrado a Windows 10 como a un viejo par de zapatos cómodos que se niegan a romperse, pero en pleno 2026, la realidad tecnológica ya no es cuestión de gustos, sino de seguridad y eficiencia. La nostalgia está muy bien, pero no protege tus datos.»

Seguramente, si estás leyendo esto, formas parte de esa gran resistencia que mira con recelo la actualización a Windows 11. Y la verdad, no te culpo. Windows 10 ha sido, sin duda, uno de los mejores sistemas operativos que Microsoft ha sacado al mercado, el digno sucesor del legendario Windows 7. Es estable, lo conoces de memoria y hace exactamente lo que le pides sin rechistar. ¿Para qué cambiar algo que funciona?

Sin embargo, estamos en 2026. El panorama ha cambiado drásticamente en los últimos meses. Con el fin del soporte oficial para la mayoría de las versiones domésticas de Windows 10 ocurrido a finales de 2025, la conversación ya no es sobre si te gustan más los iconos centrados o a la izquierda. Ahora hablamos de riesgos reales, rendimiento en hardware moderno y compatibilidad.

Ya no se trata de lo que Microsoft dice en sus anuncios, sino de cómo se siente usar ambos sistemas hoy en día. He estado usando ambos en paralelo en diferentes equipos y aquí te traigo las diferencias reales, las que notas en el día a día, sin tecnicismos de marketing y con la honestidad de un usuario que también odia que le cambien las cosas de sitio.

El elefante en la habitación: La seguridad en 2026

Vamos a empezar por lo que duele, porque es la diferencia más crítica ahora mismo. Hasta hace poco, quedarse en Windows 10 era una opción segura. Hoy, ya no lo es tanto.

Desde octubre de 2025, Microsoft cerró el grifo de las actualizaciones gratuitas de seguridad para Windows 10 Home y Pro. ¿Qué significa esto para ti? Que si descubren un agujero de seguridad nuevo mañana (y créeme, los hackers siempre encuentran uno nuevo), tu equipo con Windows 10 se quedará abierto de par en par, sin nadie que venga a ponerle un parche.

En cambio, Windows 11 recibe actualizaciones mensuales obligatorias que, aunque a veces son molestas, mantienen el muro defensivo en pie. Si usas el PC para entrar al banco, hacer compras online o guardar fotos personales, seguir en Windows 10 en 2026 es como salir de casa y dejar la puerta sin llave: puede que no pase nada hoy, pero estás tentando a la suerte innecesariamente.

La interfaz: ¿Minimalismo útil o cambio por cambiar?

Cuando pasas de uno a otro, el choque visual es inmediato. Windows 10 tiene esa estética industrial, de ángulos rectos y «Live Tiles» (esos cuadrados animados en el menú de inicio que casi nadie usaba). Se siente, siendo sinceros, un poco «retro» a estas alturas.

Windows 11, por otro lado, apostó por el «Mica» (ese efecto translúcido), las esquinas redondeadas y, por supuesto, la barra de tareas centrada. Al principio, a todos nos pareció una copia de macOS. Pero tras años de uso, hay que admitir algo: la interfaz de Windows 11 cansa menos la vista. Es más limpia. El caos de menús que tenía Windows 10 se ha simplificado.

Eso sí, hay una diferencia que todavía molesta a muchos veteranos: el Menú contextual (el clic derecho).

  • En Windows 10: Haces clic derecho y ves todas las opciones de copiar, pegar, y las de tus programas (como WinRAR o 7-Zip) al instante.

  • En Windows 11: Haces clic derecho y ves un menú «bonito» pero recortado. Para ver tus herramientas de siempre tienes que hacer un clic extra en «Mostrar más opciones». Aunque en 2026 muchos desarrolladores ya han actualizado sus apps para aparecer en el menú nuevo, sigue siendo un paso extra que rompe el flujo de trabajo muscular que teníamos adquirido.

Productividad: Donde Windows 11 realmente gana

Aquí es donde la balanza se inclina si trabajas con el ordenador. Si eres de los que tiene abiertas cuatro ventanas, el navegador, el Word y Spotify al mismo tiempo, Windows 10 se siente torpe comparado con su hermano mayor.

En Windows 10, tenías que arrastrar las ventanas a las esquinas y pelearte un poco con el ratón para que encajaran. En Windows 11, tenemos los «Snap Layouts». Simplemente pasas el ratón por encima del botón de maximizar (el cuadradito arriba a la derecha de cualquier ventana) y el sistema te ofrece esquemas para organizar tus ventanas: mitad y mitad, tres columnas, una grande y dos pequeñas…

Haces clic y todo se ordena mágicamente. Es una de esas pequeñas diferencias que parecen tontería, pero cuando vuelves a usar un PC con Windows 10, lo echas de menos horrores. La gestión de múltiples monitores también es infinitamente superior en el 11; recuerda dónde dejaste las ventanas si desconectas y conectas una pantalla externa, algo que en Windows 10 solía desordenar todo el escritorio.

Rendimiento y Juegos: El motor bajo el capó

Mucha gente cree que Windows 11 es «un Windows 10 con maquillaje». Falso. Bajo el capó, la gestión de recursos ha cambiado, especialmente si tienes un ordenador comprado en los últimos 3 o 4 años.

Los procesadores modernos (como los de Intel de 12ª generación en adelante o los nuevos AMD) usan una arquitectura híbrida: tienen núcleos «fuertes» para tareas pesadas y núcleos «eficientes» para cosas de fondo. El planificador de tareas de Windows 10 no entiende bien esto y a veces usa la fuerza bruta para tareas tontas, gastando más batería o calentando más el equipo. Windows 11 sabe exactamente qué núcleo usar para cada cosa.

Y si hablamos de juegos, la diferencia en 2026 es notable:

  • DirectStorage: Windows 11 carga los juegos muchísimo más rápido si tienes un disco NVMe moderno, ya que permite a la tarjeta gráfica «hablar» directamente con el disco duro sin molestar al procesador. En Windows 10, esta tecnología está a medias o no existe.

    Auto HDR: Si tienes un monitor compatible, Windows 11 mejora los colores de juegos antiguos automáticamente. Windows 10 simplemente no hace esto.

Si eres gamer, seguir en Windows 10 hoy en día es como tener un Ferrari y ponerle gasolina de baja calidad: va a andar, sí, pero no estás sacándole todo el jugo.

El problema del Bloatware y la publicidad

Aquí tengo que romper una lanza a favor de Windows 10 (en sus versiones limpias). Windows 11, lamentablemente, se ha vuelto un poco más intrusivo con los años.

Seguramente habrás notado que en el menú de inicio de Windows 11, la sección de «Recomendados» ocupa la mitad del espacio. A veces te sugiere archivos recientes, lo cual es útil, pero otras veces intenta colarte sugerencias de apps o servicios de Microsoft que no has pedido. En Windows 10, aunque había publicidad, tenías más control sobre el diseño del menú de inicio y podías eliminar todos los «tiles» para dejarlo limpio. En el 11, esa zona de recomendaciones está ahí, quieras o no, ocupando espacio visual. Es el precio «gratuito» que pagamos por el sistema.

Requisitos de hardware: La gran barrera

No podemos hablar de diferencias sin mencionar el famoso chip TPM 2.0. Para instalar Windows 10, prácticamente cualquier ordenador que encendiera servía. Podías revivir portátiles de hace 10 años. Para Windows 11, Microsoft puso una barrera estricta. Si tu PC es anterior a 2018 (aproximadamente), oficialmente «no es compatible».

En 2026, esto ha creado una brecha enorme. Hay millones de ordenadores perfectamente funcionales atrapados en Windows 10 porque no tienen ese chip de seguridad. Si tienes uno de esos equipos «viejos pero buenos», la diferencia real para ti es que Windows 11 te obliga a comprar hardware nuevo o a hacer trucos técnicos (bypass) para instalarlo, lo cual no recomiendo para usuarios inexpertos porque puede dar problemas con las actualizaciones futuras.

Requisitos de hardware: La gran barrera

No podemos hablar de diferencias sin mencionar el famoso chip TPM 2.0. Para instalar Windows 10, prácticamente cualquier ordenador que encendiera servía. Podías revivir portátiles de hace 10 años. Para Windows 11, Microsoft puso una barrera estricta. Si tu PC es anterior a 2018 (aproximadamente), oficialmente «no es compatible».

En 2026, esto ha creado una brecha enorme. Hay millones de ordenadores perfectamente funcionales atrapados en Windows 10 porque no tienen ese chip de seguridad. Si tienes uno de esos equipos «viejos pero buenos», la diferencia real para ti es que Windows 11 te obliga a comprar hardware nuevo o a hacer trucos técnicos (bypass) para instalarlo, lo cual no recomiendo para usuarios inexpertos porque puede dar problemas con las actualizaciones futuras.

El miedo al cambio es natural, pero te aseguro que después de una semana usando los «Snap Layouts» y disfrutando de la interfaz más limpia, mirarás atrás a Windows 10 con cariño, pero sin ganas de volver.

¿Y tú, sigues resistiendo en la trinchera de Windows 10 o ya diste el salto?

Deja un comentario